Instrucciones para catecúmenos
LAS
ORDENANZAS
DE LA IGLESIA
Escrituras para estudiar:
Mateo
3:1-17; Marcos 1:1-11; Mateo 28:18-20; Hechos 2:38-42; Hechos 16:13-15,
25-34; Romanos 6:3,4, Colosenses 2:12; Gálatas 3:27; Hechos 2:38,39.
El cristianismo del Nuevo Testamento no es una religión ritualista, sino
que nos enseña que el hombre puede tener contacto directo con Dios por
medio del Espíritu Santo. Por tanto, no impone una ley rígida de
adoración, sino que permite que la iglesia, en toda época y nación, se
ajuste al método más conveniente para la expresión de su vida. Hay, sin
embargo, dos ceremonias que son esenciales, puesto que son divinamente
ordenadas. Ellas son, el bautismo en agua y la cena del Señor. Por su
carácter, se les llama "sacramentos": señal visible de una experiencia u
obra interna. También se les llama "ordenanzas" porque fueron ordenadas
por el mismo Señor Jesucristo.
BAUTISMO:
SANTA
CENA:
-
es una ceremonia de
comunión y significa
la continuidad de la vida espiritual.
-
significa comunión con Cristo.
-
se
administra con frecuencia,
enseñándonos
que la vida espiritual está basada en la comunión con Cristo.
I.
EL BAUTISMO
A.
La forma
La
palabra "bautizar” en el griego literalmente significa "sumergir". Esta
interpretación es confirmada por eruditos en el estudio del idioma
griego y también por historiadores de la iglesia. Además, está en
concordancia con el significado simbólico del bautismo que es muerte,
sepultura y resurrección. Por tanto, practicamos el bautismo "por
inmersión. " Romanos 6.1-4
B.
La fórmula
Mateo
28:19: "En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
C.
El
candidato
Todos los que
sinceramente se arrepienten de sus pecados y ejercitan una fe viva en el
Señor Jesús son elegibles para el bautismo. No bautizamos bebés porque
no tienen conocimiento para arrepentirse ni para ejercitar la fe.
Además, no hay un solo caso en la Biblia del bautismo de un
bebé. Siguiendo el ejemplo de María con el Niño Jesús, los
presentamos al Señor. Y siguiendo los numerosos ejemplos bíblicos,
comenzando por él Señor mismo y continuando con el libro de los Hechos,
bautizamos a aquellos que pueden, en plena comprensión de lo que hacen,
tomar la decisión.
D.
La eficacia
El
bautismo en agua no tiene poder para salvar. Bautizamos a las personas
porque ya son salvas, no para que sean salvas. De manera que, el
bautismo no es esencial para la salvación, pero sí para la
completa obediencia al Señor v Su Palabra.
E.
El significado
El
bautismo en agua ilustra las siguientes ideas:
1)
Identificación con Cristo de la siguiente
manera:
El
descender al agua nos habla de la muerte de Cristo
La
inmersión en el agua nos habla de la sepultura de Cristo
La salida del agua nos habla de la
resurrección de Cristo
2)
Confesión pública de nuestra muerte al
mundo y al pecado para vivir una nueva vida en Cristo. II Corintios 5:17
3)
Demostración de obediencia al Señor, lo
cual nos hace tener una buena conciencia delante de El. 1 Pedro 3:21
II.
LA CENA DEL SEÑOR
La Santa Cena, como también se le llama, la definimos como una ceremonia
distintiva de la adoración cristiana, instituida por. el Señor Jesús en
la víspera de Su muerte expiatoria (Mateo
25:17-29;
Marcos
14:12-25; Lucas 22:7-23;
Juan
13:21-30;1
Corintios 11:23-26). Consiste en la participación de los elementos del
pan y del vino con los siguientes objetivos espirituales:
A. Conmemoración "En memoria de mí". Todos país tiene su
fiesta patriótica en la que conmemora (recuerda y celebra) su
independencia. Esta ordenanza nos recuerda en forma especial la muerte
expiatoria de Cristo que nos libertó del pecado. Somos salvos gracias a
su sacrificio expiatorio.
B. Instrucción
Es una lección objetiva de dos verdades esenciales del Evangelio: 1. La
encarnación, representada por
el pan, que simboliza el cuerpo de Cristo.
2. La expiación, representada por el vino, que simboliza su sangre
derramada.
C. Inspiración
Estos elementos nos recuerdan que por fe podemos participar de la
naturaleza de Cristo, es decir, tener comunión con El.
D.
Seguridad "Este vaso es el nuevo pacto en mi sangre". En épocas
antiguas, la forma más solemne de acuerdo era el pacto de sangre,
sellado o firmado con la sangre del sacrificio. El nuevo pacto
instituido por Cristo es un pacto de sangre. Dios ha aceptado la sangre
de Cristo (Hebreos 9:14-24) y se ha comprometido, por amor a Cristo, a
perdonar y salvar a todos los que vienen a el. La sangre de Jesús es la
garantía divina de que será misericordioso y benigno con el penitente.
Nuestra parte es creer en la muerte expiatoria de Cristo (Romanos
3:25,26)
E. Responsabilidad (I Corintios 11:20-34). El Apóstol Pablo
nos advierte en el sentido de no cometer acciones indignas o mantener
una conducta también indigna al participar de los sacramentos. Una
persona participa indignamente al hacer cualquier cosa que le impida
apreciar claramente el significado de
los
elementos y acercarse de manera
solemne, en actitud reflexiva y reverente. Por eso, el consejo es
"examinarnos a nosotros mismos" con el objetivo de reconocer y
arrepentirnos y entonces estar en digna condición de participar de la
cena del Señor.