Fecha:
Agosto 31, 2008
Tema:
Y Después Del Milagro ¿Qué?
Lectura: Hechos
3:1-10.
Introducción:
De los que nos encontramos aquí en ésta tarde, estoy seguro que en alguna
etapa de nuestra vida como cristianos, habremos pasado por alguna situación
de la cual hemos realmente requerido, necesitado urgentemente un milagro de
Dios.
Estábamos en una necesidad, y una angustia tal, que
quizá decíamos de la siguiente manera;
-
Señor. ya no puedo mas
-
ya no soporto esta
situación
-
Señor otro problema mas no
lo resistiré
Todos aquí sabemos que Milagro es; Una intervención
divina, que nadie lo puede explicar
Es muy probable que en esta etapa que nos encontramos,
esta fase previa al milagro, este período que antecede a esa respuesta
divina. Nos hayamos atrevido a hacer un trato con Dios.
Estábamos tan ansiosos por resolver ese problema, que
para recibir ese milagro le hicimos a Dios una que otra promesa, esto es muy
natural y lógico porque la necesidad nos hizo hablar con desesperación y nos
comprometimos haciendo promesa a Dios a cambio de un milagro.
Decimos; Hoy si voy a cambiar, hoy si vendré todos los
domingos a la Iglesia,
hoy si,
hoy si,
hoy si…
®
Todo lo que queríamos en ese momento era resolver
nuestro problema.
Es precisamente en este período, o fase de la prueba
que nos damos cuenta de una cosa mi amado hermano [que nadie nos podía
ayudar] estamos seguros que la única opción que nos quedaba era Dios;
®
Es en este punto donde nuestra fe se incrementa, se
aumenta, se desarrolla y comenzamos a pedir como nunca antes;
¡Milagrosamente oramos y clamamos como nunca antes!
-
De pronto nace una gran
pasión, nos surge un gran entusiasmo, nos brota un ardor y efusión.
-
También surge una
tenacidad, es decir una perseverancia, una constancia, una firmeza,
continuidad.
Ahora sabe que mi amado hermano, lo maravilloso de
esto, es que Dios oyó nuestra oración, conoció nuestra necesidad, vio
nuestra fe, ¿sabe Por qué?
¡Porque la naturaleza de Dios es todo Amor, toda
Misericordia y toda bondad!
-
Diga conmigo; La
naturaleza de Dios, es todo Amor, toda Misericordia y toda bondad.
Ahora, Dios nos concedió lo que le pedimos; aquí nos
sucede lo mismo que al salmista cuando dice;
Salmo 18:4 Los
lazos de la muerte me envolvieron; los torrentes destructores me abrumaron.
5 Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las
trampas de la muerte. 6 En mi angustia invoqué al
Señor; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi
clamor llegó a sus oídos!
Esdras 8:23
Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio.
No hay ninguna duda del amor de Dios, no hay ninguna
duda del poder de Dios, no hay ninguna duda de la bondad de Dios para con
sus hijos;
Ahora la pregunta es: ¿Cumplimos lo que prometimos?
¿Hicimos efectivo lo que nos habíamos comprometido hacer? ¿Lo cumplimos?
Bien, de eso se trata el mensaje de esta tarde,
A cambio de ese milagro hecho por Dios a favor de tu
vida ¿Qué fue lo que prometiste darle? ¿Qué le ofreciste? ¿Qué promesa le
hiciste?
…..Veremos a continuación en el relato del pasaje
inicial lo que sucedió en torno a la vida de este personaje, primero era un
minusválido, tenía problemas físicos, cojo de nacimiento, y sobre todo tenía
una gran necesidad.
Ahora en el relato encontramos que había dejado pasar
muchas oportunidades para ser sano, pero ahora al recibir ese milagro lo
primero que hizo seguidamente, cambió su vida para siempre.
Estaremos viendo tres etapas; de la necesidad, el
momento del milagro y lo que sucedió después del milagro. Exactamente lo
mismo que nos sucede a todos los que estamos esperando recibir algo de Dios
I.-
Todos tenemos la
necesidad de un Milagro en nuestras vidas:
Hechos
3:1Pedro
y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. 2Y
era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la
puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los
que entraban en el templo. 3Este, cuando vio a Pedro y a Juan
que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.
1) Los
judíos acostumbraban orar 3 veces al día, todos los día de su vida y subían
al Templo para hacerlo. Y nosotros lo hacemos una vez cada miércoles, y
algunos que ni eso hacen…
Sabe, al templo no iban solamente los necesitados como
algunos piensan, sino también por aquellos que no están atravesando por
malas circunstancias.
Debemos tener claro que nosotros no venimos, ni nos
vemos obligados a venir al templo solamente cuando estamos con problemas.
·
Venimos los que no tenemos
·
Venimos los que no queremos tener
·
Venimos aquellos que cuando nos venga el problema, no
nos sorprenda
2) Quizá
Pedro y Juan no tenían algún problema, pero oraban hacían oración por todos
y ¡subían juntos! Es decir iban juntos al templo en pleno acuerdo… [la
oración de acuerdo]
Sabe es ahí donde surgen las oportunidades de
ministrarle a otros y ver milagros…
-
Diga conmigo; ya es hora
que nos pongamos de acuerdo para orar juntos en la Iglesia.
3) El
propósito de los milagros en nuestras vidas es para que podamos ¡conocer y
experimentar el Poder de Dios!
Los milagros son un instrumento para llamar nuestra
atención y entrar en una relación de intimidad con Dios. Pero nunca para
volvernos adictos a ellos.
®
Los milagros también tienen el propósito de animar a
las personas para poder recibir.
Es allí donde usted es usado por Dios y le anima a su
familiar, hermano o amigo a través de su experiencia personal… [Dios me
sano, Dios me prospero, Dios me libero, etc…]
4) Lo
irónico es que teniendo él un problema no entraba al templo, se quedaba
afuera,
Venía todos los días, no faltaba ningún día, pero a
pedir a los que entraban,
Ahora, no les pedía a sus compañeros, lo hacía
solamente con los que entraban.
5) Era
enfermo “cojo de nacimiento”; se imagina cuantas veces vino
Jesús al
Templo y éste no le pidió nada a Cristo… oportunidades perdidas.
II.-
Lo que hacemos al momento del Milagro:
Hechos
3:4
Pedro, con
Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. 5Entonces él
les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
6Mas
Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de
Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
1)
A menudo estamos inquietos
de que Dios nos resuelva ese pequeño problemita
®
Dios no
quiere arreglarnos solamente ese problemita sino que quiere habilitarnos,
quiere capacitarnos, quiere facultarnos para arreglar cualquier problema que
venga.
®
¿Sabe Por
qué? Porque ese problema que usted tiene, no es el único que va a tener
®
Por eso
los apóstoles no le dieron una limosna porque eso solo le resolvería una
pequeña circunstancia, pero no resolvería en sí el problema.
®
El
problema de este hombre no era económico, sino que era espiritual y de salud
®
Sabe,
Dios no hace
remiendos, ni pone parches.
2)
A veces pedimos a Dios lo
que queremos, pero ¡Dios nos da lo que necesitamos!
3)
Pedimos algo bueno… DIOS
NOS DA LO MEJOR! - Dios siempre nos dará lo mejor
III.-
La reacción después del Milagro:
Hechos
3:7
Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al
momento se le afirmaron los pies y tobillos; 8y saltando, se
puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y
saltando, y alabando a Dios. 9Y todo el pueblo le vio andar y
alabar a Dios. 10Y le reconocían que era el que se sentaba a
pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y
espanto por lo que le había sucedido.
· El
problema se arregló, todo está solucionado, y Entró con ellos en el
templo
Pero sabe, nadie le dijo que lo hiciera, ni tampoco fue
la condición de los apóstoles para hacer el milagro en su vida.
Como tampoco yo le voy a poner condiciones. Mi
responsabilidad es invitarle el martes a las casas de oración, el miércoles
al estudio y oración, el domingo al servicio de adoración.
Pero si usted esta agradecido con Dios lo primero que
hará es lo que este hombre hizo, ¡el Primer lugar donde va y pone sus
pies es en el templo! y se expreso con libertad
· Fue
una reacción natural y no forzada.
¿Qué haría usted si Dios le arreglara su problema ahora
mismo?
¿Está seguro de lo que está prometiendo o
comprometiéndose a hacer?
A Cambio De Un Milagro… ¿Usted Que Haría?
Conclusión:
El que tenga oído para oír oiga.