Mas
vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os
llamó de las tinieblas a su luz admirable. 1Pedro 2:9.
¡Que
escritura más poderosa!
el Apóstol Pedro le escribe específicamente a los “escogidos” 1Pedro
1:2. A la compañía de los verdaderos creyentes que habitan en un mundo
que es contrario a la fe de Jesús y del cual solo pueden esperar
asechanza y persecución.
Aunque
la epístola de Pedro fue escrita al rededor del año 60-63 DC. Todavía es
de gran significando para nuestros días.
Las palabras de Pedro nos exhortan a que como padres de familia, como
Iglesia del Señor, como Discípulos Del Reino - tomemos seriamente el
real sacerdocio en nuestra vida. Él nos recuerda que tenemos un glorioso
llamado y una herencia celestial en Cristo Jesús 1Pedro 1:2-5.
Aunque
estamos de paso y somos extraños en esta tierra, Dios quiere que nos
demos cuenta que él nos ha escogido para sí ¡como su especial pueblo!
Usted se podrá preguntar ¿qué ha pasado con nuestras vidas? ¿Por qué hay
hermanos de entre nosotros que ya ni siquiera sienten ningún tipo de
emoción saber que son cristianos y que le sirven al Dios verdadero?
Lamentablemente para algunos hermanos la vida cristiana se ha vuelto
aburrida y rutinaria en ambos frentes, en el natural y el espiritual,
como consecuencia hallamos falta de poder y autoridad en sus vidas.
Para
otros la iglesia en vez de ser una experiencia maravillosa, se ha vuelto
algo más que un simple automatismo, es decir han caído en la corriente
del costumbrismo. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué se vuelve tan difícil para
nosotros darnos cuenta el destino espiritual que Dios ha planeado para
nosotros?
Una
cosa si es segura: Dios “¡no cambia!” Y Jesús hasta el día de hoy no ha
cambiado. Jesucristo es el mismo de ayer hoy y por todos los siglos He.
13:8.
Si
damos un vistazo hoy a la iglesia de Jesucristo, percibiremos
tristemente que hay muchos hermanos y hermanas que están “cansados o
desanimados” y la motivación que un día tuvieron ya no se les ve más.
Esta condición corresponde al desgaste sufrido por las muchas pruebas,
circunstancias, tribulaciones, y batallas diarias de la vida.
Pareciese como que si hemos depuesto nuestras armas como no queriendo
resistir más la oposición, Santiago dijo: someteos a Dios resistid al
diablo y él huirá de vosotros.
El
enemigo tratara de entrar por todos los frentes y a nosotros eso debe
importarnos, sin embargo algunas veces actuamos como que si no nos
importara. Los problemas de esta vida y las persecuciones de este mundo
pagano, causa que muchos cristianos se vuelvan “tibios” e indolentes.
Las excusas suelen ser muchas y variadas, quizás la visita inesperada de
alguien conocido, un cumpleaños, un asado, o hasta por un simple partido
de fútbol, para no asistir a la Iglesia.
La
comodidad es tal para muchos que se conforman con leer la Biblia, orar,
asistir uno que otro domingo a la iglesia, o cuando hay un evento
especial con un predicador invitado.
Este
tipo de cristiano ha desarrollado un tipo de conducta apática a la
dedicación y al servicio que Dios demanda a sus hijos.
En el
libro de Apocalipsis Jesús advierte muy severamente a la iglesia de
Laodicea por volverse tibia.
Yo
conozco tus obras que ni eres frió ni Caliente por lo tanto te vomitare
de mi boca. Apocalipsis 3:15,16
Jesús
nos advierte acerca de su juicio sobre la tibieza espiritual, de hecho
nos invita a arrepentirnos y ser restaurados a un lugar de fe,
justificación, relación, y revelación. Ahora es el tiempo que como
miembros en particular del cuerpo de Cristo digamos; ¡basta ya! Ya es
hora que tomemos nuestro Real sacerdocio y nos encendamos nuevamente en
la llama del Espíritu Santo.
No es
culpa de Jesús que estemos padeciendo problemas en nuestras vidas, por
las dificultades que tengamos con nuestros hijos, o por los problemas
financieros que tenemos que lidiar constantemente.
La
pregunta es ¿hemos sido obedientemente a todo lo que Dios nos mando
hacer? O ¿hemos sido negligentes y le hemos abierto las puestas al
diablo para que venga a fastidiarnos a nuestra vida? ¿Le hemos abierto
la puerta al diablo? O ¿nos hemos vestido de toda la armadura de Dios
para resistirle?
Padres
es el tiempo de ser el sacerdote de su familia. En el antiguo testamento
leemos que este oficio era exclusivo para una minoría calificada. En
Éxodo 28:1 Aarón y sus hijos fueron escogidos de entre los hijos de
Israel para el oficio del sacerdocio.
Ahora
en el nuevo testamento a través de Jesucristo todo cristiano ha sido
hecho un sacerdote delante de Dios. Dios mismo nos ha llamado que seamos
sacerdotes.
Apocalipsis 1:6 dice: y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios; y
reinaremos en la tierra; ¿quién reina en tu vida? ¡Jesús llamo a su
iglesia para que fuese dirigida y gobernada por él!
Pero
¿qué realmente significa ser llamados a ser parte de un real sacerdocio?
Quiere decir que todos los creyentes tenemos acceso directo a Dios a
través de Jesús.
Esto
significa que por la naturaleza de nuestro llamado hay una
responsabilidad en nosotros, por mantenernos a la altura, al nivel y a
la calidad de hijo de Dios, en realeza y sacerdocio.
Esta
ecuación da el resultado de una vida que refleja la santidad,
consagración, pureza, y sobre todo la llenura del Espíritu Santo, para
que nuestro incienso no sea extraño delante de Dios.
También
parte de nuestro llamado es presentar ofrendas espirituales a Dios, lo
que el Apóstol pablo llama nuestro culto racional. Romanos 12:1. Y esto
requiere dedicación, disciplina y obediencia.
Se Rey y Sacerdote para Dios.