En la
Biblia, Nuestro Padre celestial en más de 20 veces nos manda que le
pidamos osadamente en fe. Algunas personas cuestionan el porque
necesitaríamos pedir en oración a Dios si partimos de que él ya sabe
ciertamente lo que necesitamos.
La respuesta es sencilla, “pedir” es el modo de cómo Dios opera. Todo lo
que he recibido alguna vez de parte de Dios ha venido por pedir.
Santiago
nos dice: pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. (Santiago
4:2b) no es suficiente creer por algo,
tenemos que pedirlo activamente.
Jesús
dijo, Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo
recibiréis, y os vendrá.
(Marcos 11:24)
Algunas personas no piden, porque sienten que a Dios simplemente no se
le debe molestar con trivialidades, a
otros un sentido de indignidad y de sentirse no merecedor les impide
acercarse a Dios.
Dios nos
quiere dar cosas buenas
Él dijo a
través del profeta Jeremías Clama a mí, y yo te responderé, y te
enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. (Jeremías 33:3)
Jesús lo
puso aun más claro cuando dijo, Y todo lo que pidiereis al Padre en mi
nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo
pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
(Juan 14:13,14).
Note
que en cada uno de estos versos afirma que él lo hará. Lo hace y así él
es glorificado. Dios no es glorificado cuando usted aun no recibe
respuesta para su necesidad, Dios no es glorificado cuando tiene sus
recibos sin pagar, o no tiene dinero para la leche de sus hijos, o esta
desanimado, o deja de asistir a la iglesia, o esta postrado en cama por
una enfermedad.
Alguien
podrá decir, ¡ah! conozco a personas que han pedido a Dios por cosas y no
las recibieron.
Seamos
honestos, hay dos grandes estorbos que nos impiden recibir de Dios:
-
No
pedir
-
Pedir mal
Santiago
4:3 nos dice que: Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en
vuestros deleites.
Dios
anhela satisfacer nuestras necesidades superabundantemente, pero no está
buscando satisfacer nuestra codicia, el orgullo y los deseos lujuriosos.
Dios es un Dios bueno. Él quiere dar buenas cosas - no cosas que serían
malas para nosotros. Dios no nos da
cosas para que presumamos de ellas en una actitud de orgullo, sino para
él ser glorificado.
Simón el
mago pidió a Pedro y Juan el poder del Espíritu santo diciendo: Dadme
también a mí
este poder, para que cualquiera a quien yo
impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.
(Hechos 8:19)
Esto
parecía una petición legítima de oración. No obstante, Simón el mago no
recibió porque su corazón no era recto en la vista de Dios (Hechos
8:21).
Dios
quiere darnos riqueza porque su palabra dice; Sino acuérdate de Jehová
tú Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de
confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
(Deuteronomio 8:18)
Aun así,
algunos piden riqueza pero no la reciben porque la quieren por
motivaciones equivocadas. Ellos no
están buscando riquezas con el propósito de establecer el Reino de Dios
en las naciones.
Dios
quiere
darle Poder e Influencia, él dijo; pero recibiréis poder, cuando haya
venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en
Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra
(Hechos 1:8)
Algunas personas piden
Poder e
Influencia, pero aun no lo
reciben. ¿Por qué? Porque
quieren usar ese poder e influencia, no para impulsar el evangelio hacia
adelante, sino para beneficiarse personalmente de acuerdo a sus
intereses carnales.
Cualquier
petición de oración que proviene de una mala motivación, no debería
orarse en el nombre de Jesús. Si queremos cada una de nuestras oraciones
contestadas, antes que nada debemos tener claro que lo que pedimos es
por una razón correcta, es decir por el bienestar del Reino de Dios.
Una vez hayamos establecido esto,
podemos entonces venir a Dios y pedir por algo y él nos la dará.
(Juan 14:14)
Si
todavía está leyendo, yo sé que su corazón anhela entender cómo orar
pidiendo en fe. Hay tres principios que se nos son dados en la “Palabra
de Dios” por las cuales nuestras oraciones siempre funcionan.
1 - LA
ORACIÓN DE FE PIDE DE ACUERDO A LA VOLUNTAD DE DIOS
He aquí
una de las más notables escrituras en toda la Biblia. ¡Hazme recordar!
Presentémonos a juicio; plantea el argumento de tu inocencia. (Isaías
43:26)
*NVI
Note el
idioma legal que Dios usa, como “juicio”, “argumento” (en
el hebreo original es, presenta tu caso) e “inocencia” (absolver).
Esto nos muestra un cuadro donde un abogado consigue la atención del
juez. Un abogado puede decir algo
así al juez:
Su
señoría, quiero hacerle recordar un caso anterior el cual habla de este
caso vigente. Es así como Dios quiere
que hablemos con Él.
Si
está enfermo de su cuerpo, por qué no empieza a orar así:
Señor,
quiero hacerte recordar de cómo trataste con la situación en el desierto
cuando los Israelitas fueron mordidos por las serpientes venenosas. Tu
prometiste a esas personas que serías Jehová su Sanador (Éxodo 15:26). Cuando siguieron tu
Palabra, alejaste la plaga y los restauraste.
Señor, quiero recordarte que estoy
viviendo en el Nuevo Pacto. Si
sanaste a tus hijos del Antiguo Pacto, te alabo y te agradezco porque
tú harás eso y mucho más hoy por mi.
Si
está enfrentando dificultades financieras, podría decirle al Señor
así:
Señor,
quiero hacerte recordar el caso de tu siervo, el Rey David. Él dijo;
Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. (Salmo 37:25). Yo tomo tu
Palabra y te recuerdo que la promesa
que le diste a David es válida para mí también. Asimismo dijiste en el Nuevo Testamento que; si alguno no provee para los
suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que
un incrédulo. (1Timoteo 5:8) Señor, no
quiero negar la fe o ser un incrédulo.
Señor, quiero hacerte recordar que has prometido darme las
finanzas que yo necesito para proveer para los míos, traer tu diezmo,
darte ofrendas, y sembrar buena semilla para la evangelización de la
ciudad de Toronto.
Señor, te agradezco y lo recibo en
el nombre de Jesús.
Si
se siente con stress o confundido y no sabe por qué camino volverse,
usted puede orar así:
Señor,
quiero hacerte recordar lo que tu siervo Santiago dijo; Y si alguno de
vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche, y le será dada. (Santiago 1:5).
Señor, necesito sabiduría porque
siento la tensión de mis circunstancias. Te
agradezco que me des sabiduría y entendiendo sobre cómo tratar con esto.
Tú guías mi mente a los
principios de la Palabra que necesito más en este memento. Te agradezco por esto, y lo recibo en
el nombre de Jesús.
Amado
hermano, podríamos seguir adelante poniendo más ejemplos. Dios es un
Dios que ama cuando venimos a Él para pedirle algo de acuerdo a Su
pacto.
2
- LA
ORACIÓN DE FE PIDE LO MEJOR DE DIOS
Toda
buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las
luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
(Santiago 1:17)
No nos conformemos con lo segundo de lo mejor, sino levantemos nuestro
nivel de fe donde podamos ver lo mejor de Dios. Esta historia la
encontramos en II Reyes, acerca del Rey Joás quien estaba en guerra con
los sirios.
Eliseo reprendió al rey por el hecho de no haber continuado golpeando en
la tierra las Saetas de salvación de Jehová, como debería haberlo hecho.
En cambio Joás se rindió después de tan sólo tres intentos. Debido a
esto, Eliseo dijo que Joás derrotaría a los sirios sólo tres veces. Si
él hubiera persistido, él habría visto la victoria total (II Reyes 13:
14-19)
Cuando le pida a Dios por su iglesia, su ciudad, su salud, su carrera,
su familia, no se conforme
con lo segundo de lo mejor. ¡Sólo pídale a
Dios lo mejor!
3
-
LA
ORACIÓN DE FE PIDE A DIOS PERSISTENTEMENTE
En Lucas
18:1-8, Jesús dijo una parábola que nos anima siempre a orar
persistentemente, y no desmayar.
En la
historia, Jesús cuenta de un juez injusto que no quería hacer justicia a
una viuda. Aún así la viuda siguió
tenazmente con sus demandas ante el juez hasta hastiarlo. Ahora,
Jesús no está diciendo que el Padre Celestial es como el juez injusto.
¡Claro que no! Dios es Justo,
lo que Jesús trata de decir es que aun un juez por injusto que sea
responderá a alguien si le pide persistentemente.
Cuánto
más entonces nuestro Dios Justo nos responderá. Jesús dijo; ¿Y acaso Dios
no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se
tardará en responderles? (Lucas 18:7)
Jesús
contesta Su propia pregunta diciendo," yo le digo que Él los vengará
rápidamente. Os digo que pronto les hará justicia
(Lucas 18:8a)
Algunos
han pensado que debemos pedir a Dios por algo una sola vez.
En ciertas situaciones esto es
verdad, pero no
siempre. Jesús quiere que oremos continuamente porque a través de la
oración nos abrimos a Dios para que Él pueda hablarnos.
Aunque lo que vayamos a pedir sea de acuerdo a la voluntad de Dios,
podría haber muchos estorbos que impidan la contestación de la oración
para nuestras vidas.
Si
nunca traemos nuestras peticiones ante el Señor nos exponemos a cerrar
nuestros oídos para escuchar Sus instrucciones.
Cuando yo
le pido algo a Dios y no lo recibo inmediatamente, le recuerdo mi
petición de oración, no de una manera indigente sino con acción de
gracias y alabo a Dios porque por fe ya tengo aquello que he pedido.
Es en
este sentido que necesitamos ser persistentes. Recuerde que usted no es un
pedigüeño que viene al trono de Dios.
Más bien, es un miembro que goza de un buen estatus dentro de la familia
de
Dios.
Así que
cuando venga a Dios, hágalo con denuedo entretanto hace su
petición.
Mientras
el Espíritu Santo hace viva esta enseñanza en su corazón, tome un
momento ahora mismo y osadamente lléguese a Dios en oración y acción de
gracias.
¡Ore de acuerdo a Su
Palabra! ¡Ore por lo mejor!
Citas Bíblicas
tomadas de las versiones Reina Valera 1960 y
la
*(NVI) Nueva versión internacional 1999