En la epístola
del apóstol San Pablo a los Hebreos se nos anima a que nos acercarnos en oración
a nuestro Gran Sumo Sacerdote con plena confianza.
Acerquémonos, pues,
confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar
gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16).
Nuevamente en el capitulo diez esta invitación es reafirmada cuando se
nos dice;
... Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar
Santísimo por la sangre de Jesucristo, (Hebreos 10:19).
No hay
una forma mas elevada de oración que estar simplemente reposando en la
presencia de Dios, escuchando con nuestro espíritu la dirección de Dios
y siendo capaces de expresar las necesidades más profundas de nuestro
corazón a un Dios que esta tan lleno de Gracia y Amor.
Esta
clase de oración no es exclusiva para un grupo selecto de gigantes
espirituales, esta disponible para todo creyente.
1. La
oración en el lugar Santísimo
El templo
en Jerusalén estaba dividido en tres partes: el atrio, el lugar Santo y
el lugar Santísimo. Tanto judíos como a gentiles se les permitía entrar
al atrio sin restricción.
El
lugar Santo era donde se ofrecían los sacrificios. Sin embargo el lugar
Santísimo era el lugar donde habitaba Dios - el lugar de la presencia
manifestada de Dios. Hoy en día, cualquier persona puede recibir algo de
parte de Dios tan solo con estar en el ministerio del “atrio” sea salvo
o no. Es decir, cualquier persona puede asistir a un servicio evangélico
donde se predica el Evangelio del Reino y poder escuchar libremente la
verdad de Dios.
El
Lugar Santo es donde la ministración toma lugar. Es aquí donde oramos el
uno por el otro y es el lugar donde experimentamos el mover del Espíritu
Santo. El Lugar Santo es un lugar dónde Dios se mueve y es donde Su pueblo
recibe bendición.
Me
doy cuenta que no estoy satisfecho con estar en el Lugar Santo, lugar
dónde hay ministración de los unos por los otros. Siento la necesidad de
entrar “a la misma presencia de Dios” - en la presencia manifestada de
Dios.
En el
Antiguo Testamento el acceso al lugar Santísimo estaba prohibido para el
pueblo, y solamente los sacerdotes podían entrar.
En el
Nuevo Pacto a través de la oración, denuedo y fe, cada uno de nosotros
podemos entrar en la presencia manifestada de Dios. Esto es posible
debido a nuestro Gran Sumo Sacerdote quien nos ha dado;
"... libertad para entrar en
el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y
vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne
(Hebreos 10:19,20).
¿Le gustaría
tener un verdadero encuentro de
intimidad con Dios? Si
su respuesta es “sí” entonces debe entrar al “lugar Santísimo”.
2. Cinco
estorbos de la oración de intimidad
El libro de Hebreos nos revela los estorbos
que impiden este tipo de cercanía e intima relación de la oración con
nuestro Dios.
Estorbo 1 - Falta
de Denuedo
Dios
apremia el denuedo de todos sus hijos, así que debemos venir osadamente
al trono de la gracia con toda confianza. Es probable
que usted se sienta
intimidado o que las dudas ronden por
su mente.
¡Sacúdase
esas dudas y échalas fuera en el Nombre de Jesús! no está entrando en
la presencia de Dios por lo bueno que usted es, sino por la sangre
preciosa de Jesús. Su Sangre nos da
acceso directo a la Gracia de Dios para nuestro beneficio, el de nuestra
familia y el de nuestro futuro.
Estorbo 2 -
Falta de Sinceridad
El apóstol dice;
“acerquémonos con corazón sincero...” (Hebreos 10:22).
Cuando entramos en la presencia de Dios somos totalmente vulnerables. No
estamos pasando solamente por un momento especial de alabanza y
adoración. En vez, venimos con un corazón totalmente rendido a Dios a lo
que el quiera hacer con nosotros.
La sangre
de Jesús solamente funciona cuando venimos a él con un corazón sincero.
Si hay algún estorbo y sabemos cual es, debemos confesarlo
inmediatamente.
No hay
una sola persona en toda la tierra que pueda decir que esta exenta de
cometer errores diarios, sin embargo muchas son las personas que
no tienen la capacidad de reconocer sus propios errores ante Dios, y
fallan al no confesarlos.
Este
estorbo “la falta de sinceridad” los priva de entrar a la presencia
manifestada de Dios.
En mi caminar con Dios también he conocido personas que a pesar de no
tener conocimiento de algún pecado en su vida, tienen un sentido de
culpabilidad y de indignidad. Se sienten culpables por errores que nunca
han cometido, e incluso se sienten mal por las faltas de otros.
Este tipo de persona anda siempre pidiendo perdón por todo sin haber
razón alguna, ahora este es otro estorbo.
Por favor no haga eso, eso es condenación. La condenación procede del
diablo, mientras que la verdad viene de Dios. Entre tanto usted tenga un
corazón sincero, y la verdad de Dios gobierne su corazón, confiese
sus errores ante él pero no pida perdón por lo que no ha hecho, disfrute
de la confianza que él le ha dado, no esconda nada delante de él, quien
todo lo sabe y que ante sus ojos todas las cosas están desnudas, hable
con él honestamente:
Acerquémonos, pues,
confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar
gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16).
Estorbo 3 - No
mantener firme nuestra Confesión
El libro de hebreos nos dice
que; Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza,
porque fiel es el que prometió. (Hebreos 10:23)
Dios
mismo es quién le ha invitado a esta relación de oración. Cuando la duda
viene, con toda certeza podrá saber que la fuente de esa duda no
proviene de Dios; sino de parte del enemigo de su alma.
Dios es
un Dios que requiere fe para creerle. Él nos pide que nos pongamos de
acuerdo con él por medio de la confesión de lo que nos ha prometido.
Estorbo 4 - Malas
Relaciones
Y considerémonos unos a otros
para estimularnos al amor y a las buenas obras; (Hebreos 10:24).
Jesús enseño que
no
debemos guardar rencor contra nuestro prójimo
cuando vengamos ante el trono de Dios. Hagamos todo lo posible
por mantener el vínculo de la paz con los demás.
Estorbo 5 -
Descuidar la Iglesia local
No dejando de congregarnos,
como algunos tienen por costumbre..."
(Hebreos 10:25)
Pablo se refiere a la iglesia local, hace también mención de aquellos
que por uno u otro motivo se alejan de la iglesia, Pablo lo considera
una “mala costumbre”. Fallar en mantener una buena y saludable relación
con la iglesia local, es un estorbo que nos impide entrar en la
oración personal de intimidad con Dios. El Señor quiere que todos seamos
parte de una iglesia local y que asistamos habitualmente.
En
Discípulos Del Reino tenemos hermanos que residen fuera del área
Metropolitana de Toronto, en ciudades circunvecinas como
Brampton
y
Mississauga, que les toma mucho mas tiempo y esfuerzo para
llegar y adorar juntamente con nosotros para los servicios de los
domingos.
Estas personas obviamente han entendido la verdad poderosa de la palabra
“congregarse”. Reunirse se ha vuelto
una necesidad para ellos y
procuran estar siempre juntos con el resto de la comunidad para
entrar en la presencia de Dios en la oración íntima.
3. Los
resultados de la oración íntima
Amados,
hemos recibido dos grandes beneficios: la misericordia y la gracia.
Dios es un Dios bueno que extiende Su misericordia a nosotros. Su
misericordia es nueva cada
mañana. Entonces la gracia de Dios está disponible para ayudarnos en el
momento de la necesidad.
-
Cualquiera sea tu necesidad - Su gracia es mayor.
-
Cualquiera sea el problema de su familia - su gracia es mayor.
-
Cualquiera sean las fuerzas negativas que le están asediando - su
gracia es mayor.
-
Cualquiera sean las pruebas que esta pasando - su gracia es mayor.
-
Cualquiera sea la enfermedad que esta padeciendo - su gracia es
mayor
Depende de nosotros el practicar este tipo de oración íntima con nuestro
Dios. Somos exhortados a que nos: “acerquémonos con corazón sincero..."
(Hebreos 10:22). Somos nosotros los que decidimos si nos acercamos
más a Dios o no.
Este tipo
de oración nos ayudará a que caminemos en humildad, porque entre más nos
intimamos con Dios, más nos damos cuenta que lo necesitamos. Es la
manera más eficaz de tratar con el pecado, porque en la luz de Dios, la
oscuridad es expuesta y la gracia fluye en nosotros.
Una
relación de íntima oración con Dios nos mantendrá transparentes y reales
ante él. Jesús nos demanda verdad en todas las cosas, no podemos
esconder nada de él quién sabe cada uno de nuestros pensamientos.
Tomemos tiempo para entrar a este lugar de oración íntima con Dios,
dónde oímos Su voz, y Él, dirige nuestras palabras.
Es en este estado de relación íntima que
experimentamos la plenitud del gozo, porque en Su presencia hay plenitud
de gozo y paz.
Texto Bíblico tomado de
la Biblia Reina Valera versión 1960