La persona que
conoce a Jesús, comienza su día cada mañana en una jornada fresca de
oración, preparando su corazón para enfrentar las circunstancias de la vida.
La
oración hoy ha venido a significar muchas y variadas cosas para muchas
personas, de manera que es importante que prestemos atención a la
definición Bíblica de la oración.
Mientras
que algunas personas describen la oración como un misterio. Para otras
la oración se ha vuelto el medio de escape de la realidad. Incluso hay
quienes ven la oración como un juego de “azar espiritual” hacen un tiro
al aire y luego aguardan por una posibilidad remota de la ayuda divina.
En la
oración eficaz, no bombardeamos el cielo con nuestras demandas pensando
que las muchas palabras que digamos convencerán a Dios para que accione
a nuestro favor.
La
oración es un ejercicio con un resultado definido. En la oración,
entramos en negocio con Dios, y él esta deseoso de entrar en
sociedad con nosotros.
En la
oración, el creyente pacta con Dios sin importar las imposibilidades.
Veamos cómo esto se
ejemplifica en el libro de Hechos.
1.
La oración suelta la habilidad
Divina
para las tareas imposibles
Jesús
había comisionado a Sus discípulos para llevar el evangelio a todo el
mundo - un mandato virtualmente imposible, particularmente cuando
consideramos que los discípulos eran unos pescadores incultos. Los
discípulos respondieron a este enorme desafío a través de la oración.
"todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego..."
(Hechos 1:14).
Esa
oración produjo el derramamiento del Espíritu Santo en el Día de
Pentecostés. La oración se volvió el vehículo por el cual los discípulos
fueron investidos para la tarea imposible que tenían por delante.
2.
La oración suelta el poder de Dios para
sanar enfermedades imposibles
Cuando el
hombre cojo en Hechos capítulo 3, fue sanó, los instrumentos que Dios
usó para la curación fueron Pedro y Juan quienes... “subían juntos al
templo a la hora novena, la de la oración...” (Hechos 3:1).
La gente
que mancomuna con Dios a través de la oración son quienes se vuelven
canales de Su Unción y Su Poder.
3.
La oración trae denuedo ante la
persecución imposible
En Hechos
cuatro, encontramos que los creyentes fueron amenazados y estaban bajo
una severa presión por parte de las autoridades para que dejaran de
predicar el evangelio. Inmediatamente ellos respondieron a la presión a
través de la oración:
"... Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes
la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el
cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;… Y ahora, Señor,
mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen
tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades
y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando
hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos
fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de
Dios. (Hechos
4:24-31).
Quizá ha
estado bajo ataque por todos los ángulos - espiritualmente, mentalmente
y físicamente. El vehículo para su
liberación y fortaleza es la oración.
4.
La oración suelta la sabiduría para poder
tratar con la gente
La
Iglesia que nació el día de Pentecostés estaba creciendo
impresionantemente, sin embargo comenzó a haber un descontento:
En aquellos días,
como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración
(Hechos
6:1).
En vez de intentar lidiar con este problema de la
gente con sus propias fuerzas, los apóstoles respondieron diciendo;
Y nosotros persistiremos en
la oración y en el ministerio de la palabra. (Hechos 6:4).
Cuando
intentamos resolver los problemas de relación por medio de nuestros
propios esquemas o palabras, en la realidad lo que podemos hacer es
agravarlas.
Cuando los apóstoles se dedicaron de lleno a la oración, fue a partir de
ahí donde Dios les dio sabiduría sobre cómo preparar una estructura para
lidiar con el problema de relaciones sociales de la iglesia. Permitirle
a Dios lidiar con la situación a través de la oración, trajo un
tremendo éxito:
Y crecía la palabra del
Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en
Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. (Hechos
6:7).
5.
La oración nos liberta de la tradición
religiosa
El
Apóstol Pedro tuvo que luchar en su vida contra las ataduras
religiosas. A pesar de haber sido usado por Dios poderosamente en el Día
de Pentecostés, fallo en entender que los gentiles del mismo modo que
los judíos pudieren recibir también el evangelio.
La gente
hoy día experimenta dificultades en áreas similares, y aunque Dios está
haciendo grandes cosas por toda la tierra, tienen dificultad en
aceptarlo, simplemente por el hecho de “fallar en entenderlo”.
¿Será que
esa tradición religiosa se ha vuelto un velo sobre nuestros ojos y nos
mantiene alejados de la victoria? La
oración nos ayudará a tratar con estas creencias negativas y derribar
las fortalezas religiosas de nuestra mente.
Dios
se reveló
a Pedro cuando él subió a la azotea para orar,
(Hechos 10:9).
Por el
hecho de que Pedro era un hombre de oración, Dios pudo hablarle en una
visión que resulto en su ida a la casa de Cornelio dónde él sostuvo el
primer servicio entre los Gentiles.
6.
La oración dispersa la oscuridad
Imagine
la oscuridad que Pablo y Silas experimentaron en el interior del
calabozo donde los habían recluido.
Amados,
la escritura nos dice;
Pero a medianoche, orando Pablo y Silas,
cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. (Hechos 16:25).
Quizá
usted ha experimentado oscuridad. Puede que haya buscado ayuda en muchas
direcciones, y aun en su mente se sigue preguntando, ¿Por qué? Porque
me pasa esto.
Sin embargo Pablo
y Silas estaban juntos orando y alabando a Dios. Esto es lo que
comúnmente conocemos como “La oración de acción de gracias”.
La
oración y alabanza son dos elementos que nos ayudan a desarrollar en
nosotros una actitud mental positiva, para que soportemos las pruebas y
podamos sonreír en medio de las circunstancias.
Tristemente son muchos los que aun no han entendido el poder que se
mueve detrás de la oración y la alabanza, y como resultado viven una
vida inerte, sin acción y relación.
Cuando
nos pasamos tiempo orando y buscando a Dios, nuestro hombre interno es
sumergido en Su bondad, habilidades y voluntad.
Consecuentemente no podemos evitar
explotar en júbilo y alabanzas para Él.
Este tipo de orar y alabar “dispersa
la oscuridad”.
Oscuridad
espiritual cubre nuestra nación de Canadá, y nuestra provincia de
Ontario ha mostrado al mundo cuan ciegos están al aprobar la
legalización de matrimonios entre personas del mismo sexo. Lo trágico es
que algunas iglesias e instituciones religiosas manifestaron
abiertamente su apoyo, poniendo a relieve la ceguedad y oscuridad en la
que están. Como consecuencia las vidas de sus feligreses han sido oscurecidas por el yugo del pecado y por la
esclavitud infernal de la perversión.
Me estoy refiriendo a la oscuridad de la superstición, el temor, el
orgullo intelectual, la tradición religiosa, y la perversión sexual que
deslumbran a las personas. La oración y alabanza son los medios que Dios
ha dado para dispersar estas fuerzas malignas de oscuridad.
7.
La oración suelta la confianza para
nuestro futuro
Uno de
los capítulos más conmovedores en el libro de Hechos es el capítulo 20,
dónde Pablo se despide a los líderes de la iglesia en Efeso.
Profundamente preocupado por la iglesia, Pablo sabia que todo tipo de
peligros, tentaciones, y trampas les vendrían. Después de advertirlos y
haberlos animado, la Biblia dice... Cuando hubo dicho estas cosas, se
puso de rodillas, y oró con todos ellos. (Hechos 20:36).
Aunque el
infierno usaría su mejor disparo contra la iglesia de Efeso, así como
hoy día el infierno emplea lo mejor de su artillería contra la iglesia,
Pablo sabía que la única esperanza era la oración y la fe hacia Dios.
La historia nos dice que la iglesia en Efeso alcanzó un número de
miembros de 150,000 personas. El infierno tiró su mejor disparo, pero el
cielo prevaleció.
En este tiempo muy importante en la historia de la humanidad, cuando el
infierno está tirando sus mejores disparamos contra usted, su familia,
nuestras iglesias y nuestro Canadá, debemos entrar en transacción de
negocios con Dios a través de la oración.
La
oración de fe es el dinero con el cual nosotros accedemos a los recursos
ilimitados de Dios que hacen una realidad lo imposible.
Texto Bíblico tomado de
la Biblia Reina Valera versión 1960