“...Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu...”
(Efesios. 6:18)
La
oración puede ser el más grande recurso sin explotar con la que el ser humano
pueda contar. Imagínese tener un pozo petrolero en su propiedad, o una cuenta
bancaria valorada en un millón de dólares; sin embargo, ignora que existe.
A
menudo la oración es “desconocida” y “olvidada” - se habla mucho de ella, pero
raramente se hace uso de ella. La oración es como ese pozo petrolero o esa
cuenta bancaria de gran valor, en donde el creyente tiene el derecho de hacer
retiros todas las veces que le sea necesario.
Creo de todo corazón que Dios nos urge a tomar más tiempo en oración como nunca
antes; y que animemos a los creyentes a entrar en su presencia a través de la
oración.
De
acuerdo a (1ª Corintios 7:5) el Señor dirige a su pueblo a tiempos especiales de
oración.
Jesús quería que sus discípulos supieran cuán deseoso está nuestro Padre
Celestial de contestar todas nuestras oraciones, El dijo:
“Y yo os digo:
pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá. Porque todo
aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
(Lucas 11:9,10)
Discípulos del Reino debe contemplar que para tener éxito en este nuevo milenio
debemos mantenernos en creciente oración. Sin embargo para llevar acabo esta
tarea, debemos considerar Tres dimensiones de la oración: La dimensión pedir, la
dimensión buscar y la dimensión llamar.
-
LA DIMENSIÓN “PEDIR”
Esta es la dimensión básica de la oración. Cada uno de nosotros instintivamente
sabe cómo pedir. Cuando éramos bebes, pedíamos que se nos cambiara el pañal, ser
cargado en brazos o ser alimentados - sencillamente con llorar.
Llorábamos, e inmediatamente nuestros padres conocían que teníamos una necesidad
y trataban de suplirla, de este modo nos comunicábamos hasta que un día
aprendimos a comunicarnos con palabras.
Hoy día como creyentes, aún lloramos a nuestro Padre Celestial cuando precisamos
algo. Indudablemente a Dios le agrada cuando venimos a él osadamente para
pedirle algo y nos mantenemos persistentes.
No
sea reluctante cuando traiga una petición de oración al Padre Celestial.
Nunca crea que le está molestando, recuerde que él es:
Ø
El Padre Celestial
Ø
El Dios dulce tierno y amoroso
Ø
El Todo poderoso
Ø
El Mas que suficiente
Ø
El Dios de lo imposible
Ø
El Dios que concede las peticiones de
nuestro
corazón
Dios mismo nos mandó que pidiéramos por:
a)
Sabiduría. (Stg. 1:5)
b)
Lo que El ha prometido. (Stg. 4:2)
c)
Todas las cosas disponibles en el nombre de Jesús. (Juan.14:13,14).
Puede ser que usted haya recibido muchas respuestas al haber orado, por lo tanto
no cese de pedir.
En
tanto que vivamos en ésta tierra, necesitamos movernos en la dimensión “Pedir”
de la oración.
-
LA DIMENSIÓN “BUSCAR”
Algunas cosas las recibimos en oración no por pedirlas, sino por buscarlas. ¡Si
anda en busca de un tesoro no lo encontrará en la puerta de su casa! Tendrá que
salir a buscarlo hasta encontrarlo. Esto requerirá de disposición, de tiempo
y de paciencia.
... porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es
galardonador de los que le buscan.
(Hebreos
11:6-b).
He
descubierto que he entrado
en
la dimensión “buscar” cuando uso en conjunto la
oración y la lectura de la Palabra. Encuentro que Dios me advierte, corrige y
anima a usar su palabra en mi oración.
La
Biblia está repleta de tesoros escondidos que el Espíritu Santo nos revela a
medida que la estudiamos. De modo que cuando buscamos a través de la palabra de
Dios en nuestro corazón, de pronto veremos una dimensión más alta en los planes
de Dios; así como la visión y destino espiritual que tiene para con nosotros.
Ahora en vez de orar por lo que yo quiero, hago mi oración basada en lo que he
encontrado en su palabra. En Mateo 6:33 leemos:
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os
serán añadidas”.
Cuando busquemos primeramente las prioridades de oración en la palabra de Dios,
entonces tendremos las respuestas a nuestras necesidades.
-
LA DIMENSIÓN “LLAMAR”
Aquí no dice, “llamar y dar de golpes a la puerta y esta se abrirá.”
¡No!
sino que dice se os abrirá. Esto nos sugiere una respuesta
garantizada. También implica que hay alguien esperando al otro lado de la
puerta.
Obviamente que en ésta puerta no hay cerrojo en la parte de afuera, debe ser
abierta por dentro. ¿Quién está atrás de esta puerta? ¡Jesús!
En
ésta dimensión de oración, Dios habla con más frecuencia que nosotros. Ponemos a
un lado nuestra lista de oración y en vez, adoramos, alabamos y le agradecemos.
Al mismo tiempo, Dios le habla muchas veces a nuestro hombre espiritual
para darle respuestas a preguntas que hemos tenido por años.
La
oración tiene muchos elementos. Algunas veces oramos en voz alta - especialmente
cuando ejercemos autoridad sobre el reino de las tinieblas. En otras ocasiones
la oración es tranquila, con una intensa adoración ante la presencia de Dios.
Este tipo de oración fluye en regocijo, alabanza y exaltación ante El, y luego
disminuye a quietud a una adoración reverente. Así es como frecuentemente
experimentamos la “dimensión llamar”. En ésta atmósfera de oración en
particular, nosotros no dirigimos el tiempo de oración - JESÚS lo hace.
Cuando terminamos nuestro tiempo de intimidad en oración con Dios, podemos
enfrentar un mundo que está en desorden y dolor sabiendo que a través de nuestra
relación con Jesús tenemos la respuesta.
-
PRINCIPIOS DIVINOS DE ORACIÓN
Estas dimensiones
de oración serán efectivas únicamente si operamos bajo los principios de oración
de Dios. Veámoslo a continuación.
·
El principio del conocimiento
- Debemos tener
conocimiento de la palabra de Dios para poder orar en línea con la palabra de
Dios. De otra manera, nuestra oración no será una oración de fe.
·
El principio de creer
- No es
suficiente aceptar la promesa de Dios con nuestro intelecto; es nuestro hombre
espiritual quien debe tomar las promesas. Marcos 11:24.
·
El principio de honestidad
- Si tenemos
pecado inconfeso en nuestro corazón, el Señor no nos escuchará.
Salmo 66:18-19.
·
El principio de la humildad
- Nunca debemos
tratar de manipular a Dios a través de oraciones. La Oración es una búsqueda en
humildad de la ayuda y asistencia de Dios. Además debemos evitar ser
pretenciosos y proferir juicios contra los demás. Lucas. 18:10,14.
·
El principio de la perseverancia
–
Cuando sabemos que
Dios ha prometido algo en su palabra, nos mantenemos orando y creyendo, aún
cuando no viéramos una respuesta inmediata. Elías oró por lluvia siete veces.
Los Israelitas marcharon por siete días alrededor de los muros de Jericó. Daniel
oró por veintiún días antes de recibir la respuesta. Jesús nos recuerda orad
sin cesar.
-
DISCÍPULOS
DEL REINO UNA FUERZA DE ORACIÓN PARA EL NUEVO MILENIO
¿Está Dispuesto a tomar este mandato de oración para el nuevo milenio? Puede
visualizar los cientos de miles de discípulos alrededor de todo el mundo dándose
por entero a la oración, clamando por salvación, restauración, liberación,
avivamiento, sanidades y milagros.
Creo que cuando veamos hacia atrás, veremos como Dios ha contestado las
oraciones. Y cuando veamos hacia adelante veremos este nuevo milenio de
diferente perspectiva. ¿Porque? Porque finalmente los creyentes de Canadá y del
mundo se habrán levantado como una fuerza poderosa milenial
de
Oración.
Texto Bíblico
tomado de la Biblia Reina Valera versión 1960